Migración a la nube: mover las aplicaciones es solo la mitad del camino

Cuando una organización decide migrar a la nube, gran parte de la conversación suele concentrarse en la infraestructura y las aplicaciones: qué cargas mover, qué arquitectura utilizar, qué servicios contratar y cómo reducir la dependencia del centro de datos.

Pero existe una pregunta que puede determinar qué tan ágil será realmente esa transformación:

¿Qué va a pasar con los datos?

Mover una aplicación a AWS, Microsoft Azure u otra plataforma cloud no elimina automáticamente las dependencias que existen alrededor de sus bases de datos. Los equipos de desarrollo siguen necesitando información para probar nuevas versiones; QA requiere ambientes actualizados; las aplicaciones continúan dependiendo de datos históricos y transaccionales; y seguridad debe controlar qué información puede salir de producción.

En proyectos empresariales de modernización, migrar infraestructura es solo una parte del problema.

La otra es conseguir que los datos puedan acompañar esa transformación con la misma velocidad, disponibilidad y seguridad.

 

La nube puede ser ágil. Los datos no necesariamente.

Durante una migración a la nube, los datos deben seguir disponibles para múltiples aplicaciones, equipos y ambientes que pueden coexistir durante meses o años.

El atractivo de la nube está estrechamente relacionado con la agilidad.

Es posible crear infraestructura bajo demanda, aumentar o disminuir capacidad, automatizar despliegues y habilitar nuevos ambientes en tiempos que resultaban difíciles de conseguir con modelos tradicionales.

Los datos, sin embargo, tienen características diferentes.

Una aplicación puede desplegarse rápidamente. Una base de datos empresarial puede contener varios terabytes, años de información histórica, relaciones entre cientos o miles de tablas y datos sensibles que no deberían quedar expuestos fuera de producción.

Es aquí donde aparece un fenómeno conocido como gravedad de los datos o data gravity: cuanto mayor es el volumen y la complejidad de los datos, más difícil resulta moverlos y más dependencias se generan alrededor de ellos.

Esta fricción puede convertirse en uno de los obstáculos menos visibles de una estrategia de migración a la nube.

Cuando los datos pueden bloquear la migración

En proyectos reales de migración, uno de los problemas puede aparecer incluso antes de comenzar a probar la aplicación en la nube: trasladar grandes volúmenes de información puede tomar mucho más tiempo del previsto.

Un enfoque tradicional consiste en generar un respaldo completo de la base de datos, transferirlo hacia la nueva infraestructura y restaurarlo en el destino.

Con bases de gran tamaño, ese proceso puede consumir horas o días. Y dependiendo de la tecnología y del mecanismo utilizado, una interrupción durante la transferencia puede obligar a repetir parte importante del trabajo.

Cuando estos problemas se acumulan, el impacto puede ir mucho más allá del área técnica.

Mientras la migración se retrasa, la empresa continúa operando sobre su plataforma legacy. Pero al mismo tiempo puede haber comenzado ya a contratar y consumir infraestructura cloud.

Durante ese periodo, la organización puede terminar manteniendo simultáneamente infraestructura anterior e infraestructura en la nube, mientras espera que el proyecto avance.

El problema de los datos se convierte entonces también en un problema de tiempo, costo y cumplimiento del calendario de transformación.

¿Y si no fuera necesario volver a mover todo?

Aquí aparece un cambio importante en la manera de pensar la migración de datos.

En lugar de tratar cada actualización como una nueva copia completa, es posible trabajar con un modelo diferente:

realizar una transferencia inicial y, a partir de ahí, mantener el destino actualizado enviando únicamente los cambios que se van produciendo.

Es decir:

Transferencia inicial → cambios incrementales → actualización continua

El principio es sencillo, pero su impacto puede ser considerable.

Si la base de origen continúa cambiando durante una migración que dura semanas o meses, no tiene sentido volver a trasladar toda la información cada vez que necesitamos actualizar el ambiente cloud.

Mantener una réplica mediante cambios incrementales permite reducir el volumen que debe desplazarse después de la transferencia inicial y facilita que ambos entornos permanezcan más cercanos entre sí mientras continúa la transición.

Esto resulta especialmente relevante porque las grandes migraciones rara vez ocurren de un día para otro.

La migración real suele ser un periodo de convivencia

Cuando pensamos en una migración cloud es fácil imaginar un recorrido lineal:

On-premise → nube.

Pero las organizaciones complejas normalmente no pueden apagar todo lo anterior y encender lo nuevo en una sola fecha.

Durante meses pueden coexistir aplicaciones heredadas, bases de datos dentro del centro de datos, nuevas aplicaciones cloud, ambientes de desarrollo, QA y diferentes generaciones de sistemas.

En un proyecto con una compañía líder en retail de moda y marcas premium, por ejemplo, la migración de una plataforma empresarial se está realizando de forma gradual porque diferentes unidades del negocio operan con tecnologías distintas.

No todo puede migrar al mismo tiempo.

Durante la transición, algunas operaciones continúan dependiendo del sistema legacy mientras otras ya trabajan sobre la nueva plataforma en la nube.

Y en ese momento la pregunta deja de ser simplemente:

¿Cómo subimos la base de datos?

La pregunta real pasa a ser:

¿Cómo mantenemos los datos disponibles y actualizados mientras legacy y cloud tienen que convivir?

La capacidad de mantener información sincronizada mediante actualizaciones incrementales cobra entonces mucho más sentido.

No estamos hablando únicamente de transportar información una vez.

Estamos hablando de acompañar una transformación que ocurre gradualmente.

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Una vez en la nube aparece otro cuello de botella: las pruebas

Lograr que aplicación y datos lleguen al nuevo ambiente tampoco significa que la migración haya terminado.

Ahora hay que comprobar que todo funcione correctamente.

Una aplicación empresarial puede incluir numerosos módulos, integraciones y procesos que necesitan ser validados antes de entrar en producción.

Y aquí aparece otra limitación frecuente: varios equipos dependiendo del mismo ambiente de datos para realizar sus pruebas.

Un equipo prueba.

Después entra otro.

Después otro.

La infraestructura cloud puede estar disponible bajo demanda, pero si los datos continúan dependiendo de una única copia o de procesos manuales para crear nuevos ambientes, las pruebas siguen avanzando de forma secuencial.

Cuando los datos pueden aprovisionarse en varios ambientes, los equipos pueden ejecutar diferentes validaciones en paralelo.

Y eso cambia otra vez la conversación.

La pregunta ya no es:

¿Tenemos una copia de la base?

Sino:

¿Podemos entregar a cada equipo los datos que necesita cuando los necesita?

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El costo de trasladar las prácticas tradicionales a la nube

Existe además otro riesgo.

Una organización puede modernizar su infraestructura y conservar exactamente la misma manera de administrar los datos.

  • Producción tiene una base de gran tamaño.
  • Desarrollo necesita una copia.
  • QA necesita otra.
  • UAT requiere otra.
  • Otro proyecto solicita una adicional.

En un centro de datos tradicional, esta práctica ya implica almacenamiento, infraestructura y trabajo operativo.

En la nube, crear recursos es mucho más sencillo, pero la facilidad para consumir infraestructura no significa que el almacenamiento sea gratuito.

Si cada nuevo ambiente requiere otra copia física completa, el consumo crece junto con el número de proyectos y equipos.

Por eso una estrategia cloud verdaderamente eficiente no debería limitarse a trasladar hacia la nube las prácticas existentes.

También debe reconsiderar cómo se actualizan, distribuyen y consumen los datos.

🔗La coexistencia de ambos entornos puede aumentar de forma importante el costo total del proyecto. En este análisis profundizamos en los costos ocultos de los datos durante una migración a la nube.

Seguridad: más ambientes también pueden significar más exposición

La velocidad tampoco puede conseguirse a costa de la seguridad.

Cuando los equipos necesitan información realista para desarrollar y probar aplicaciones, una práctica habitual consiste en generar copias de producción y distribuirlas hacia ambientes no productivos.

Pero esas bases pueden contener nombres, direcciones, cuentas, información financiera, identificadores personales u otros datos sensibles.

Durante una migración cloud, el número de ambientes puede incluso aumentar temporalmente: sistemas existentes, nuevas plataformas, pruebas de migración, validaciones y desarrollo pueden coexistir.

Cada copia adicional puede convertirse en otro lugar donde es necesario controlar accesos, permisos y protección de información.

Por eso la modernización de infraestructura debe ir acompañada de una modernización de la gestión del dato.

No basta con preguntarse dónde estará almacenada la información.

También hay que decidir qué información debería llegar a cada ambiente, cómo mantenerla actualizada y cómo protegerla antes de entregarla.

De mover datos a entregar datos

Una estrategia moderna de datos busca reducir la dependencia de múltiples copias físicas y entregar a cada equipo la información que necesita cuando la necesita.

Ese es quizá el cambio de perspectiva más importante.

La migración tradicional piensa en movimiento de datos.

Una estrategia moderna necesita pensar también en entrega de datos.

Mover significa transportar información desde una infraestructura hacia otra.

Entregar significa conseguir que cada equipo pueda obtener los datos que necesita, actualizados al momento requerido, dentro del ambiente adecuado y bajo las políticas de seguridad correspondientes.

Esto implica pasar de un modelo basado principalmente en:

copiar → transportar → restaurar → volver a copiar

a otro en el que podemos pensar en:

replicar → actualizar → aprovisionar → proteger

Aquí es donde capacidades como la replicación incremental, la virtualización y el aprovisionamiento de datos empiezan a adquirir relevancia dentro de una estrategia cloud.

¿Dónde entra Delphix?

Delphix no sustituye las herramientas utilizadas para migrar infraestructura o aplicaciones hacia un proveedor cloud.

Su papel se encuentra en la capa de datos.

La plataforma permite trabajar con modelos de replicación, virtualización y aprovisionamiento que ayudan a mantener los datos disponibles y actualizados durante escenarios donde conviven infraestructura legacy, cloud, desarrollo y pruebas.

Además, estas capacidades pueden combinarse con protección de información sensible antes de entregar datos a ambientes no productivos.

El objetivo no es únicamente mover una base de un lugar a otro.

Es conseguir que los datos puedan acompañar continuamente el proceso de transformación.

Antes de migrar, hay que hacer algunas preguntas más

Las organizaciones tienen muchas decisiones que tomar cuando comienzan una iniciativa de migración o modernización cloud:

  • ¿Qué aplicaciones mover primero?
  • ¿Qué arquitectura utilizar?
  • ¿Qué proveedor seleccionar?
  • ¿Qué servicios modernizar?

Pero la experiencia en proyectos reales demuestra que vale la pena incorporar desde el principio otras preguntas:

  • ¿Cómo vamos a trasladar nuestras bases de mayor tamaño?
  • ¿Cómo mantendremos actualizados los datos mientras continúa la migración?
  • ¿Qué ocurrirá si legacy y cloud tienen que convivir durante meses?
  • ¿Cuántas copias necesitaremos para desarrollar y probar?
  • ¿Podrán distintos equipos realizar validaciones en paralelo?
  • ¿Cómo protegeremos los datos sensibles que lleguen a ambientes no productivos?
  • ¿Qué costo tendrá mantener ambos entornos si la migración se retrasa?

Si estas preguntas aparecen cuando el proyecto ya está en marcha, los datos pueden terminar convirtiéndose en aquello que nadie esperaba:

el componente que determine la velocidad de toda la migración.

La verdadera modernización ocurre cuando aplicaciones, infraestructura y datos pueden avanzar con la agilidad que promete la nube.

Porque mover las aplicaciones es solo la mitad del camino.

Los datos también tienen que estar preparados para llegar, mantenerse actualizados, convivir y seguir avanzando.


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Migrar a la nube es solo la mitad del camino
Descripción
La infraestructura puede migrar rápidamente. Los datos no siempre. Descubre por qué su gestión puede convertirse en el cuello de botella oculto de una estrategia cloud.
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Neti México